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  • Julio Contreras

Cómo enfrentar tus temores con fe

¿Cómo debemos responder a la crisis del coronavirus?



“Coronavirus”.

Hasta hace muy poco, tal palabra no tenía ningún significado en nuestro vocabulario. Hoy es la mayor causa de miedo en el planeta.

El miedo, definido como “la angustia por un riesgo o daño real o imaginario” es, sin lugar a dudas, una de las más complejas emociones que Dios puso en nosotros los humanos. Como tal, el miedo en sí no es malo, sino que sirve su propósito al hacer que sientas la urgencia de estar alerta y alejarte del peligro.

Sin embargo, como todo en la vida cuando se sale del propósito de Dios y del control que nos dio sobre él, el miedo puede volverse dañino. Por un efecto llamado por los sicólogos “potenciación”, tu realidad se vuelve más atemorizante entre más te permites ser controlado por el miedo. Así, cuando permites que el miedo te controle, tu entendimiento se nubla, tus acciones se paralizan y, en el peor de los casos... tu mismísimo sistema de valores se deforma.

En la situación actual del Coronavirus en nuestra región del mundo –un problema real–, el enemigo con el que los individuos luchamos antes que nada es con permitir que el miedo se potencie al punto que no nos deje reaccionar correctamente.

¿Cómo puedes tú controlar el miedo?

  1. Echa mano de una fe personal. a. La fe crece y decrece. Esta idea no se trata tanto del tamaño de tu fe, como de su intensidad. Por eso, los discípulos le pidieron a Jesús que les aumentara la fe, algo que –en tiempos del Coronavirus– haríamos bien en tomar como un objetivo personal. ¿Cómo crece la fe? Bueno, la Biblia dice que la fe crece: - Con la apropiación personal de la palabra de Dios (Romanos 10:17) - Con la búsqueda de Dios en la oración (Marcos 9:24) - Con el recuerdo de la efectividad de Dios en el pasado de nuestras vidas (1 Pedro 1:7) - Y como parte del fruto de la presencia genuina de Dios en nuestras vidas (Gálatas 5:22-23). Pero, para que tu fe crezca, debes –antes que nada– estar seguro de que la tienes genuinamente. b. Piénsalo. “Dios te ama.” “Él es Todopoderoso”. “Dios está en control de nuestras circunstancias”. “Tú le importas”. Estas pequeñas frases revelan los fundamentos sobre los que la fe de un cristiano está construida, o al menos, sobre los cuales debería estar fundada. Cuando los Coronavirus de la vida suceden, es el momento de revisar si tales pensamientos son, efectivamente, convicciones personales o si solamente son las enseñanzas de la iglesia/familia/cultura a la que pertenecemos. Entonces, si Dios es con nosotros, ¿quién contra nosotros? Si es Todopoderoso, nada es imposible para él. Si él está en control de nuestras circunstancias, todos los que estemos trabajados y cargados podemos descansar en él. Si tú le importas, ¡hasta los cabellos de tu cabeza están contados! c. La gran pregunta en estos momentos de crisis global-social-personal, es: ¿crees? Es el Dios de la Biblia tu Dios. Lee nuevamente estas frases: Dios te ama. Él es Todopoderoso. Él está en control de tu vida. Tú le importas. Ya sea que enfrentes “pestilencia que ande en oscuridad” o “mortandad que en medio del día destruya” (llámese hoy COVID-19, SARS-COV-2 o como se llame en el futuro), puedes reposar con tranquilidad en él.

  2. Actúa con la prudencia que la Biblia te pide. a. La prudencia no se opone nunca a la fe en Dios sino que la complementa. De hecho, la Biblia misma contiene centenares de instrucciones para que enfrentes tus realidades personales con el equilibrio que la fe y la prudencia producen. Que Dios guarde la ciudad no nos exime de la responsabilidad de poner guardias para que velen. El problema lo tendríamos si Dios no guardara la ciudad…porque entonces la guardia velará en vano. b. El principio, entonces, es simple: por prudencia debes reaccionar en este período inusual de temor por el Coronavirus con los lineamientos bíblicos impulsados por la fe: - Infórmate apropiadamente ¿Qué es el Coronavirus ?, ¿Cómo se transmite?, ¿Qué le pasa a personas que lo contraen?, ¿Cuáles son las realidades estadísticas sobre el mismo? Uno de los principios más elementales de la Biblia es que las decisiones se toman mejor cuando tenemos la información correcta. El conocimiento nunca es malo. - Escucha a las personas correctas. Médicos debidamente certificados, organizaciones internacionales acreditadas. Por prudencia, desconfía de las fuentes que no tienen base científica, las indicaciones publicadas en las redes sociales, las cadenas de texto y las noticias difundidas en medios no reconocidos. Igualmente, desconfía de los remedios tradicionales populares. Piénsalo. Si es un virus nuevo, ¿cómo pueden haber curas “tradicionales” para tratarlo? - Sigue las indicaciones elementales que el gobierno y las instituciones médicas correspondientes señalen. A estas alturas, has escuchado tales indicaciones hasta la saciedad: lava tus manos constantemente, no toques tu cara, guarda tu distancia con quienes podrían estar contagiados, cúbrete con un pañuelo desechable al estornudar o toser, etc. En algunos casos, todo esto requerirá nuevos hábitos de vida; pero vale la pena desarrollarlos.

En el período que dure la emergencia por el COVID-19, el miedo, “la angustia por un riesgo o daño real o imaginario” puede ser tu peor enemigo. Combátelo. Las armas son simples: fe y prudencia. Este podría ser el mejor tiempo en tu vida para fortalecer estas dos áreas.

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