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  • Julio Contreras

Cinco Principios para Aprender a Ser Paciente con Tus Hijos




Sin importar cuánta disciplina y cuánto amor tenga hacia su hijo, ¿cuál padre o madre no ha sentido alguna vez que está a punto de perder la paciencia al estar enfrentando los desafíos de la crianza de sus hijos? Si ese es tu caso… créeme, ¡no estás solo! A Patty y a mí nos pasó (nos pasa y nos seguirá pasando) en la crianza de nuestros hijos. Pero, la paciencia cuando no se controla es dañina, nos hace tomar decisiones equivocadas que después podemos lamentar tristemente. Para quienes somos padres o madres, además de tener disciplina y dar amor correctamente, ser pacientes es clave. Considera estos cinco principios de vida y decide cuáles de ellos pueden guiarte en el desarrollo de tu paciencia.


1. Piensa en el largo plazo. La relación con tus hijos durará toda la vida. Por eso, no tienes que moldear cada aspecto de su personalidad en unos cuantos días ni tienes porque frustrarte si lo que hiciste el día de hoy con ellos no funcionó como deseabas. Para Dios –y para los padres y madres que entienden esta aventura de criar hijos– no es tan importante el éxito inmediato en el cambio de tu hijo como la formación de su carácter cuando sea adulto. Por eso, claramente dice que debemos instruir al niño en su camino de manera que “cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6)


2. Escoge tus batallas. Alguien definió la paciencia como esperar con un corazón contento. Uno de los mayores errores en nuestro tiempo es el empeño de algunos padres de “no dejar pasar ni una falta” a sus hijos. El resultado de una relación así es tensión, desgaste y desánimo por parte del hijo, y frustración y pérdida de la paciencia en el caso de los padres. Por eso, escoge tus batallas cuidadosamente. Trabaja las áreas elementales de manera consistente y dales un poco de gracia y espacio en aquellas que decidas tratar más adelante. Espera –con un corazón contento– a que llegue el momento de corregir las áreas en las que ahora estás teniendo paciencia.


3. Enfócate en el corazón y no en la conducta. Si el objetivo es únicamente que tu hijo (de la edad que sea) “se porte bien”, tu enfoque será puramente conductual y muy frecuentemente inefectivo. Reconoce que el problema con tu hijo no es su conducta sino que es su corazón. Lo que debe cambiar está dentro, no afuera. Date cuenta que para él o para ella, el cambio de su interior es un proceso de largo plazo, ¡justo como lo ha sido contigo! En el libro de Hebreos la Biblia enseña que para cambiar, el tiempo y el ejercicio de las buenas decisiones es lo que produce la tan ansiada madurez en el corazón. Tus hijos no son la excepción a la regla.


4. Reconoce tus limitaciones. Cada etapa de la vida de tus hijos revelará al menos un área en la que tú no podrás lograr lo que quisieras en él. Cuando es bebé no puedes obligarlo a que deje de llorar. Cuando entra al jardín de infantes no puedes evitar que aprenda malos hábitos de otros niños con los que allí interactúa. De la misma manera, no podrás hacer que una mala actitud desaparezca en sus años pre-púber ni podrás evaporar sus actitudes de aislamiento o rebeldía en la adolescencia. Una vez más, es posible que puedas modificar su conducta pero no podrás mandar sobre su corazón. Entre más pronto reconozcas tus límites, mejor podrás manejar tu impaciencia.


5. Cultiva tu relación con Dios. Trata de ver un poco más allá de las barreras religiosas y recurre al único que puede equiparte con la paciencia que necesitas para criar a tus hijos. La evidencia bíblica nos indica que una parte del fruto de una relación con Dios es, precisamente, la paciencia. Créeme, entre más te acerques a él, más posible será que crezcas en esta área.


Como te he dicho, esta semana Patty y yo iniciaremos un ciclo de conferencias que incluirán mucha orientación sobre cómo desarrollar los pilares de la relación con nuestros hijos. Aprenderemos sobre cómo crecer en la disciplina, el amor y la paciencia que han formado parte de esta serie de artículos. Así mismo, desarrollaremos el cuarto pilar necesario para realizar nuestro trabajo como padres: la instrucción de nuestros hijos.



Hablemos de eso más adelante.




Julio Contreras

Julio y Patty Contreras se casaron en 1986 y han estado trabajando, desde entonces, en la formación de una preciosa familia. Por años han hablado a miles de personas que desean conectar con Dios y lo que la Biblia dice. Sus ponencias incluyen una desafiante combinación de verdades, experiencias y buen humor.

Julio es comunicador, consejero y pastor y Patty es la Directora de una Escuela Bicultural en El Salvador.


Escucha más de Julio Contreras en la conferencia: Cómo Desarrollar Hijos de Éxito.

Miércoles 2, 9 y 16 de Octubre 7:00 PM Hotel Sheraton Presidente




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