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  • Julio Contreras

Los 7 Errores Capitales de los Padres y Madres de Nuestro Tiempo



Todos queremos que nuestros hijos terminen bien; lamentablemente, el arte de ser padre o madre no es natural y –demasiado a menudo– quienes somos padres pasamos por alto el impacto que nuestras actitudes y acciones tienen sobre nuestros hijos. Intencionales o no, a continuación encontrarás los mayores errores que cometemos los padres en nuestra época, y la manera en la que podemos solucionarlos.

1. Lejanía Emocional. Dios nos diseñó para pasar tiempo con nuestros hijos y conectar con ellos a nivel del corazón y del alma. En la Biblia, pasajes como Deuteronomio 6 indican la cercanía constante –tanto física como emocional– que Dios espera entre padres e hijos. Si eres cercano a tus hijos podrás abrirles tu corazón y tendrás acceso al de ellos. Pero, para ser cercano necesitas ser intencional. Háblales, escúchales, date a conocer y conóceles. Haz tiempo frecuente y sistemáticamente para estar con ellos y, aun si no te es natural, decide que usarás esas oportunidades para mostrarte cercano y abierto a sus necesidades personales.


2. Ignorancia Voluntaria. Capacítate para ser padre o madre. La ignorancia no es pecado, la ignorancia voluntaria sí puede serlo. Ahora hay tanta información sobre cómo crecer en nuestro papel de padres que es imperdonable no informarte. Desde la Biblia –el mejor de todos los recursos–, pasando por la enorme cantidad de libros cristianos sobre la crianza de hijos, por las conferencias y ponencias sobre cómo ser padres y madres, hasta llegar a la enorme cantidad de información disponible en sitios seguros y sensatos en la red, nunca en la historia de la humanidad hubo más información a la disposición sobre crianza de hijos que en la actualidad. Vivimos días en los que, quien está verdaderamente interesado, puede obtener los consejos necesarios para casi cada etapa de la crianza de sus hijos. La precaución evidente es cuidar de las fuentes. En Proverbios, la Biblia advierte con claridad que debemos cesar de oír “las enseñanzas que nos hacen divagar de las razones de sabiduría”.


3. Miopía Conformista. La incapacidad de visualizar lo que sucederá a tus hijos en el largo plazo producirá el cortoplacismo conformista que tan fácilmente puede echar a perder su potencial. Padres y madres debemos ser personas de visión que creen positivamente que nuestros hijos llegarán lejos en la vida, de otra manera nos conformaremos con únicamente “ir saliendo” y descuidaremos la formación integral de ellos. Sin importar tu condición actual, cuando se trata de tus hijos, “sueña grandes sueños, ora grandes oraciones y espera grandes resultados”.


4. Inconsecuencia Hipócrita. La inconsecuencia –el pecado de decir y no hacer conforme a lo que decimos– es uno de los grandes males de la sociedad actual. A veces parece que tenemos el discurso correcto pero fallamos consistentemente en acompañarlo con las acciones debidas. Llámalo inconsecuencia o hipocresía si quieres, lo cierto es que nuestros hijos escuchan nuestras palabras y observan nuestras acciones. Nada es más nocivo para ellos que les pidamos –o, peor aún, les ordenemos– hacer algo y luego nosotros mismos no nos sometamos a obrar de la misma manera. Por trillado que suene, el ejemplo arrastra… el mal ejemplo destruye.


5. Trato Violento. Las estadísticas a este respecto son demoledoras. UNICEF asegura que el 64% de los niños reciben algún tipo de violencia –emocional o física– y que casi el 50% de ellos reciben castigo corporal afirmando que “la exposición a la violencia, el abuso y la negligencia durante la primera infancia tiene un impacto para el resto de la vida”. En la sociedad actual, muchos abogan por retirar legalmente la autoridad parental para el castigo físico y otros aseguran que es la ausencia de la disciplina –incluido el castigo físico– lo que ha deteriorado los valores de la juventud actual. ¿Qué dice la Biblia? Los principios son simples: los padres deben criar a los hijos pero nunca destruirlos (ni física ni emocionalmente). Por un lado, la violencia per se no debe tener cabida en la relación parental; por el otro, la disciplina corporal puede –y debe– ser considerada por cada padre o madre. Según la Biblia, la disciplina corporal es apenas una parte pequeña del método de crianza (a usarse de manera cuidadosa) y nunca debe sustituir a la instrucción o al amor. El equilibrio es importante. Por un lado, no corregir a un hijo es un error que, tarde o temprano, todos pagaremos muy caro. Por el otro, una relación padres-hijos basada en la violencia es uno de los peores desatinos que los padres podemos cometer.


6. Apatía Espiritual. América Latina en general, y nuestro país en particular, presenta una clara tendencia a la pérdida de la fe y el crecimiento del pensamiento secular. Para quienes creemos que tal fenómeno es negativo, lo más difícil de aceptar es que no se trata de un problema religioso, académico o político; es, más bien, un asunto familiar… y los responsables somos los padres. Piénsalo. Sacar a Dios del hogar no hace bien a tus hijos; pero, darle un lugar irrelevante es todavía peor. Nuestros hijos necesitan a Dios mucho más de lo que ahora se dan cuenta, pero no lo conocerán si los padres y madres somos espiritualmente apáticos y cultivamos un ambiente mediocre respecto a la fe en Jesús. Llevar a tus hijos a la iglesia es bueno, pero no es suficiente. De hecho, el asunto es más complejo cuando la apatía espiritual dentro del hogar está acompañada de brochazos de religión superficial en alguna iglesia. El daño entonces es lento y sistemático, y puede llegar a ser casi irreparable. Por eso, si aún no sucede en tu vida, dale a Dios el lugar que se merece y enseña a tus hijos con tus palabras y ejemplo a buscarlo sobre todas las cosas.


7. Soborno Material. La palabra soborno es fuerte, pero no por eso es incorrecta. Los padres que descuidan sus responsabilidades de crianza y tratan de enmendar su falta con cualquier tipo de compensación material no son diferentes a quienes quieren comprar la voluntad o el favor de una persona sobornándola. El problema con el soborno es que nunca compra la lealtad de quien es sobornado, sino que solamente la alquila; tarde o temprano tal lealtad desaparece. Por supuesto, no toda provisión material es un soborno; pero también es cierto que la comodidad que damos a nuestros hijos puede llevarnos a creer que descuidar su crianza es justificable. Los padres y madres bien haremos en recordar que nuestros hijos nos necesitan a nosotros más que a los bienes que podemos darles, que necesitan nuestro tiempo más que nuestros tesoros, y que les ayudamos más con una relación constante que con regalos caros. Si puedes proveer abundantemente para tus hijos, hazlo; pero, si tal provisión priva a tus hijos de disfrutar de tu influencia cercana, es necesario que reconsideres la forma en que estás distribuyendo tu tiempo y tus energías.


Déjame cerrar con una nota positiva. Cada uno de estos errores puede ser enmendado si decides hacerlo. La clave en cada caso es un cambio de actitud; y toda actitud puede ser cambiada si combinas la presencia de Dios en tu vida y tu voluntad personal.



Julio Contreras

Julio y Patty Contreras se casaron en 1986 y han estado trabajando, desde entonces, en la formación de una preciosa familia. Por años han hablado a miles de personas que desean conectar con Dios y lo que la Biblia dice. Sus ponencias incluyen una desafiante combinación de verdades, experiencias y buen humor.

Julio es comunicador, consejero y pastor y Patty es la Directora de una Escuela Bicultural en El Salvador.


Escucha más de Julio Contreras en la conferencia: Cómo Desarrollar Hijos de Éxito.

Miércoles 2, 9 y 16 de Octubre 7:00 PM Hotel Sheraton Presidente




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