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  • Julio Contreras

Tres Razones Para Criar a Tus Hijos Con Disciplina

No existe una fórmula mágica para la crianza de hijos; no hay atajos y, ciertamente, no hay caminos fáciles.





Criar hijos no es una tarea sencilla. No, no lo es para ti, y nunca lo ha sido ni lo será para nadie. Patty y yo lo sabemos muy bien después de haber criado a nuestras dos chicas y a nuestro chico y luego de más de treinta años de observar a padres luchar tratando de encontrar la fórmula mágica para la educación de sus hijos. 

Estoy seguro que tu caso, sin importar si estás criando a tus hijos junto con tu pareja, te haya tocado enfrentar esta titánica tarea como padre o madre soltera, o que lo hagas desde la difícil trinchera de ser abuelo, tampoco es fácil. Hay quienes creen que la educación de los hijos se vuelve más simple con los años; lamento decirte que eso tampoco es necesariamente cierto. A veces, con los años, simplemente estamos más cansados.  El psicólogo infantil de la Universidad de Harvard, Dan Kindlon, afirma una realidad de la vida:


"la mayoría de los padres desean tener hijos “considerados, educados y de buen comportamiento”. Sin embargo, puntualiza, son los mismos padres quienes están “demasiado cansados, desgastados por el trabajo y personalmente necesitados para asumir la tarea de enseñarles un comportamiento adecuado en casa"

La verdad es que no existe una fórmula mágica para la crianza de hijos; no hay atajos y, ciertamente, no hay caminos fáciles. Lo que sí existen son instrucciones claras proporcionadas por Dios en la Biblia, probadas por miles de años, y completamente válidas y vigentes para el desarrollo sano de nuestros hijos hoy. No son reglas religiosas, sino principios prácticos de vida que funcionan muy efectivamente. Puedo asegurarte que, cuando Patty y yo los aplicamos al estar criando a nuestros hijos, nos dieron el rumbo que necesitábamos. Igualmente, cuando decidimos ignorarlas pagamos las consecuencias.


Tres consejos en cuanto a la disciplina

Iniciemos en esta ocasión por el menos apetecible de todos los principios del arte de ser papás o mamás: la disciplina. Estoy seguro de que concuerdas en afirmar conmigo que la disciplina es importante –casi todo el mundo está de acuerdo en lo necesaria que es– sin embargo, estoy igualmente seguro de que no te es fácil aplicar la teoría a la práctica de la vida diaria con tus pequeños. Acá hay tres razones a considerar para decidirte a enseñar a tus hijos el orden y la constancia propia de vivir disciplinadamente:


1. La disciplina es siempre una decisión. Ser disciplinado no es natural, ni espontáneo. Nadie nace con un talento especial para la disciplina. Me gusta como Dallas Willard define el ser disciplinado por las implicaciones que tiene –incluso ahora– en mi papel como padre de mis hijos. Willard dice que la disciplina es "cualquier actividad dentro de nuestro poder en la que nos involucramos para permitirnos lograr lo que no podemos hacer por un esfuerzo directo”. Piénsalo. La disciplina es una actividad (o actividades) que decidimos conscientemente ejercitar en nuestra vida. Con tus hijos, tales actividades incluyen –pero no están limitadas a– hábitos de alimentación y de estudio, de ahorro y gastos o de salud física o emocional. Estas son acciones que están “dentro de nuestro poder”: desde tener una hora regular para que los chicos se acuesten hasta administrar apropiadamente su conectividad con el mundo virtual. El problema es que no “nos involucramos en ellas” para lograr lo que no nos es natural porque ni a nosotros de padres nos es fácil, ni a los hijos les gusta que nuestra vida sea gobernada por los límites propios que vienen de la disciplina.


2. La disciplina es útil. En otras palabras: ser disciplinado funciona. Hebreos 12:11 dice: Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados. Si quieres ser el padre que tus hijos necesitan, empieza a considerar la disciplina como una fuerza positiva que no persigue la restricción de lo que ellos hacen, sino que pretende promover los valores para que se conviertan en las personas que Dios quiere que sean. Créeme, nadie se arrepiente de haber sido disciplinado. 


3. La disciplina es insustituible. Nada puede llenar el vacío de la ausencia de disciplina. No importa cuánto ames a tus hijos, cuanto les consientas, cuantos juguetes les des o cuantas horas de alegría pases con ellos. Viajes, cultura, educación, y buenos modales son aportes que debes dar como papá o mamá… pero ninguno causará el mismo efecto que tiene enseñarles disciplinadamente a ser disciplinados. No es fortuito que Dios no haya escogido el amor, la cultura o la educación como la base de la crianza, sino que nos instruyó a “criarlos en disciplina y amonestación del Señor”. 


Dime, si el éxito de tus hijos depende de cuanta disciplina les enseñas y modelas, ¿cómo podrías mejorar esta área? No hacerlo por lo difícil que te resulta, ¿no es un acto egoísta en contra de ellos y de su futuro? Piénsalo. Como en todas las cosas grandes e importantes, comienza dando pasos pequeños. Tu disciplina como papá o mamá es una decisión, es útil… y es insustituible.


En las próximas semanas, como una introducción a un ciclo de conferencias que desarrollaremos en Conexión Vida Nueva, estaré compartiendo una serie de artículos señalando estos principios y animándote a que los incorpores a tu relación con tus propios hijos. Iremos de lo general a lo específico. Comenzaremos con lo básico y terminaremos con algunas de las mejores prácticas que la Biblia nos ofrece para crecer en el arte de ser padres. Curiosamente, lo que aprenderemos son los mismos elementos que Dios usa al tratar con nosotros y que –por una multitud de realidades personales– son las áreas que naturalmente todos tendemos a descuidar. La disciplina es apenas el primero de los cuatro pilares fundamentales de lo que se requiere para preparar a un hijo o a una hija para la vida. Sin embargo, la disciplina debe ir acompañada de al menos otros tres elementos: amor, instrucción y paciencia. 


Te propongo que hablemos de eso más adelante. 




Julio Contreras

Julio y Patty Contreras se casaron en 1986 y han estado trabajando, desde entonces, en la formación de una preciosa familia. Por años han hablado a miles de personas que desean conectar con Dios y lo que la Biblia dice. Sus ponencias incluyen una desafiante combinación de verdades, experiencias y buen humor.

Julio es comunicador, consejero y pastor y Patty es la Directora de una Escuela Bicultural en El Salvador.


Escucha más de Julio Contreras en la conferencia: Cómo Desarrollar Hijos de Éxito.


Miércoles 2,9 y 16 de Octubre

7:00 PM

Hotel Sheraton Presidente


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